Santiago de Compostela, cuna de productos de tradición gallega, -por algo es la capital de Galicia desde 1982-, hace realidad lo dicho por todo aquel que visita estas tierras: "Galicia: comer bien y comer mucho".
Compostela, -cuyo nombre significa Campo de Estrella-, nace en el año 813, cuando es descubierto el supuesto sepulcro del Apóstol Santiago. Hoy en día es Patrimonio de la Humanidad, no sólo por su centro histórico, que es uno de los núcleos principales de la cristiandad, sino probablemente también por reunir todos los productos típicos de Galicia, junto con aquellas nuevas tendencias que elaboran los nuevos chefs de la cocina gallega. El máximo estandarte de esta nueva cocina sería Casa Marcelo, -único restaurante con dos soles en la Guía Repsol en la ciudad-, cuya peculiaridad es no contar con un menú a la carta sino con un menú de degustación que cambia todos los días.
Así, típicas raciones como lacón, raxo, zorza, calamares, pimientos de Padrón, se mezclan con nuevos platos, como merluza, caldo de pimientos y pil-pil de limón de Marcelo Tejedor, cuya base es la gran materia prima con la que cuenta Galicia. De hecho, este chef no duda en comprar todas sus materias primas en el Mercado de Abastos de Santiago, donde el visitante puede adquirir los mejores productos gallegos para llevar: aguardientes y vinos, embutidos y quesos, tartas de Santiago, miel de Galicia, castañas y otros productos enlatados como grelos, moluscos y algas.
Por supuesto, el marisco tiene gran presencia en Santiago. De hecho, la vieira es uno de los símbolos del Camino de Santiago y uno de los principales platos típicos de esta ciudad, que junto con ostras, centollos, percebes, gambas, langostinos, langosta conforman las más diversas recetas, que ofrecen bares y restaurantes de las rúas históricas y de El Ensanche, la zona más nueva, pero no por ello menos culinaria de la ciudad.
La Plaza del Obradoiro emerge como el foco principal de la ciudad. La Catedral de Santiago y el Hospital Real, -construido por los Reyes Católicos y actual parador-, tienen entradas por esta plaza, cuyo nombre se debe a que los artesanos de la piedra trabajaban en este área durante su construcción. Por supuesto, restaurantes no faltan en la zona. Ya en los alrededores se puede degustar la cocina marinera típica en lugares como Enxebre, situado en la misma plaza.
Hablar sobre Santiago y no sobre su catedral, es casi como no caer en la tentación de comer un buen pulpo a la gallega, que ofrecen en humeantes ollas muchos de los restaurantes de la zona. Próximo a la catedral, -en las rúas históricas-, se encuentra el restaurante San Clemente, con la cocina gallega de siempre, al igual que en el Restaurante El Pasaje, cuyas recetas caseras han tenido un notable éxito.
Pero volviendo a la Catedral, conozcámosla un poco más... El templo, de cruz latina, fue concebido como una gran iglesia de peregrinación. En pie desde el siglo XI, ha sufrido diferentes remodelaciones que le dan un aspecto barroco en la actualidad. Cada una de sus fachadas forman junto con las plazas que se construyeron a su alrededor, impresionantes conjuntos urbanísticos. Entre ellas, se encuentra la Plaza del Obradoiro, donde se encuentra el famoso Pórtico de la Gloria, la Plaza de la Azabachería, la Plaza de Platerías, y la Plaza de Quintana, donde se encuentra la Puerta Santa, que sólo se abre en los años de Jubileo, como el que viviremos en el próximo año.
Santiago es, -además-, fuente de saber y de cultura gracias a su Universidad, fundada en el año 1495. Este ambiente universitario, además de un agradable ambiente nocturno, te garantiza menús asequibles para todos los públicos en los alrededores. Cerca de la universidad, -y con un precio medio-, se encuentra el restaurante Sino, cuyas especialidades son la ensalada de bacalao ahumado y vinagreta de yema, el chuletón de vacuno gallego con patatas y trigueros y la lubina salvaje con emulsión de pimiento de piquillo y pulpo de camariños.
En el Ensanche se encuentra el Restaurante Calderón, también de una cocina tradicional con toques modernos, cercano al Parque La Alameda, que cuenta con maravillosas vistas de la Catedral. Otro restaurante que cuenta con un sol en la Guía Repsol, es el restaurante Ana, cuya cocina es descrita como fresca, joven y perfectamente reconocible en sus bases gallegas.
Pero, ¿cómo acabar este reportaje sin hablar de la Tarta de Santiago? Este postre, -también llamado Tarta Compostelana-, es hoy en día el legado de la ciudad al resto de Galicia. Su base es una tarta de almendras tradicional, pero desde el año 1924 se empezó a adornar con la Cruz de Santiago, iniciativa de gran éxito que fue adoptada en el resto de Galicia, e incluso en el resto de España. Sin ninguna duda, la mejor forma de "evangelizar" los estómagos de todos aquellos que se acerquen a Galicia.