Gastronomia de Galicia 

VIAJAR Y COMER: GALICIA EN MAYO

la Mariña lucense (mayo 2009)

La Mariña Lucense, tierra de playas de arena fina y litorales abuptos y escarpados, comienza en Ribadeo y acaba en el municipio de O Vicedo, pasando por Barreiros, Foz, Burela, Cervo, Xove y Viveiro. Un entorno paisajístico digno de ser disfrutado. 

Comenzamos la ruta en Ribadeo, villa histórica que une Galicia y Asturias, -por la localidad de Castropol-, a través del Puente de los Santos en la Ría de Ribadeo.  Esta localidad es también la entrada a Galicia de la Ruta de la Costa del Camino de Santiago., que se divide en dos ramales, uno hacia el norte y otro hacia el interior.

Dos edificios singulares coronan el centro de Ribadeo. El primero de ellos, llamado la Torre de los Moreno, fue una casa de un indiano que volvió a su tierra natal. Construida en 1905, presenta ornamentaciones modernistas y una estructura mixta de hierro y hormigón, muy avanzada para la época. Justo al lado de esta casa, -rehabilitada hace pocos años-, se encuentra el Ayuntamiento de Ribadeo, - o Palacio de Ibáñez-, edificio neoclásico del siglo XVIII.

 

Además de estos edificios civiles, destacan la Iglesia de Santa María del Campo, la Capilla de Atalaya, el Convento de Santa Clara y el castillo de San Damián, vestigios del pasado fortificado y feudal de la ciudad.

Y si ya de por sí son interesantes ver las construcciones hechas por el hombre, más lo son si caben las realizadas por la naturaleza. Es el caso de la Playa de las Catedrales, -a 10 kilómetros al oeste de Ribadeo-, declarada Monumento natural por la Consellería de Medio Ambiente de la Junta de Galicia. Durante la bajamar se pueden observar (y caminar) por los arcos y cuevas, -creados por la erosión de las rocas-, que recuerdan a los arcos de una catedral.

Saliendo de Ribadeo, llegamos al Concello de Barreiros con playas de arenas finas y de gran belleza, como las playas de Anguieira, Altar, Benquerencia, Balea, Lóngara, Pasada, Arealonga y Moledo.

Siguiendo nuestro camino por la costa lucense, llegamos a Foz, que cuenta con privilegiados miradores como el de el Pico de la Frouxeura y el Pico de la Liebre, donde se podrán divisar algunas de sus mejores playas como A Rapadoira, Llás, Peizás y Pampillosa. Desde el mirador de la Frouxeura se pueden ver los restos del castillo del último señor feudal de Galicia, Pedro Pardo de Cela.

 

Durante el mes de mayo, -concretamente el sábado anterior al lunes de Pentecostés-, se celebra la romería de Bispo Santo, que durante varios días acampan en el campo cercanos a la ermita de San Gonzalo. Esta romería celebra la leyenda del hundimiento de las naves normandas, gracias al milagro de San Gonzalo en el siglo XI.

Estando en Foz es imposible no visitar la basílica de San Martiño de Mondoñedo, que se considera la primera catedral de España. Uno de sus obispos fue San Gonzalo, el "Bispo Santo", por el que se celebra la romería contada anteriormente.

Durante toda esta ruta divisaremos numerosos hórreos, -hoy ya con un uso decorativo y simbólico-, que durante mucho tiempo fue un elemento esencial para la alimentación gallega. Su uso principal era guardar el cereal recolectado y protegerlo de la humedad de estas tierras. Para ello, estos cabozos, -como también le llaman-, se encontraban a cierta altura del suelo.

 

Nuestro siguiente destino es el Concello de Burela, que actualmente representa la población de mayor crecimiento demográfico y económico de la La Mariña. Con uno de los puertos pesqueros más importantes de Galicia, Burela cuenta con un asentamiento celta, Chao de Castro, cerca del paseo marítimo que une las playas de A Marosa y O Portelo, y donde se encontró los "Torques de Burela", pieza de oro del siglo I, y que hoy en día se puede visitar en el Museo Provincial de Lugo.

Además, destaca la Iglesia de Vila do Medio que guarda importantes pinturas murales de la Edad Media. En el monte O Castelo encontramos una pequeña zona de recreo, con un mirador, una ermita y un campo de tiro.

Tierra de pescadores, durante el mes de mayo, -concretamente del 21 al 24 de mayo-, se celebra la XIII Feria Monográfica Naútico Pesquera, que es la más importante cita del sector pesquero en la Península Ibérica.

Esta feria es de carácter profesional, pero si te interesa el mar y sus costumbres, en el Barco museo bonateiro Reina del Carmen, encontrarás una gran cantidad de útiles de pesca, tanto antiguos como modernos.

 

En Cervo, -nuestro siguiente destino-, se nota la herencia de Antonio Raimundo Ibáñez, Marqués de Sargadelos, que fundaría una fábrica de hierro y herrerías en el siglo XVIII, que más tarde daría paso a famosas lozas y cerámicas, con fama internacional.

Para llegar hasta la antigua fábrica debemos cruzar el Parque Natural de Sargadelos, donde veremos diversas cascadas y molinos de agua. De obligado paso también al entrar en este parque es el Paseo de los Enamorados, en cuyas proximidades se encuentra el Pazo del Marqués de Sargadelos.

Interesante también es la leyenda de la Maruxaina, -bruja que vive en las islas Farallóns y que se puede divisar desde el foro de la Atalaya, y a la que las gentes de Cervo "capturan" una vez al año (en agosto) para celebrar con ella una fiesta que dura hasta el amanecer.

En el siguiente concello, Xove, encontramos el lugar ideal para practicar diferentes deportes náuticos como la vela y el windsurf, al igual que deportes más terrestres como la caza y el senderismo. Xove destaca por sus paisajes y rincones bellos, a la par que cuidados.

 

En Viveiro, antes de visitar su numeroso patrimonio histórico, hay que ir a visitar el eucaliptol de Chavín, el árbol más grande de España, que supera los 80 metros de altura y presenta un diámetro de 2,50 metros.

Cuna de Maruja Mallo, pintora surrealista y musa de Miguel Hernández, Viveiro cuenta con restos de murallas con antecedentes romanos y modificaciones medievales, por la que una de sus antiguas entradas, la Puerta de Carlos V, fue declarada en 1942 conjunto histórico-artístico nacional.

Entre sus platos típicos destaca la Tarta de Viveiro, hecha de almendra y cabello de ángel.

Por último, llegamos a O Vicedo, lugar con acantilados de gran belleza como la Punta de Embarcadoiro, desde donde se pueden ver playas de arena blanca como San Román y Tixoso.

Desde su puerto, -muy concurrido en verano-, se divisa la Isla Coelleira donde los templarios vivieron en el siglo XVI, y la Isla de San Martiño, que también tuvo otro monasterio hasta el siglo XV.

Sin ninguna duda, la Mariña Lucense es un enclave único para conocer la Galicia feudal llena de paisajes, ciudades fortificadas y de bellas playas, de las que muchas forman un monumento en sí mismas.

Por Patricia Jurado

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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