En toda Galicia se prepara y come el pulpo a la gallega o "polbo á feira". Esta sencilla forma de preparación consiste en cocerlo en calderos de cobre. Previa cocción tuvo que mazarse, o bien congelarse durante un par de días. Antes de dejar que cueza en el agua hirviendo hay que "asustarlo", lo cual consiste en, sujetándolo por la cabeza, introducirlo y extraerlo del agua hirviendo tres veces consecutivas para que ablande su carne. Una vez cocido, un tiempo variable según el tamaño del cefalópodo, se corta en trozos y ya en el plato (preferentemente de madera) se aliña con aceite de oliva, pimentón y sal.